Siguiendo con la reflexión de la semana pasada sobre la pareja como espejo, hoy quiero ir un paso más allá. Porque si el espejo duele, es porque muchas veces nos damos cuenta de que estamos mirando algo que, en su día, no supimos (o no quisimos) examinar.
Cuando nos enamoramos, nos dejamos llevar por las mariposas en el estómago. Nos enseñaron que el amor es así: ciego, incondicional, un torbellino. Pero nadie nos enseñó a hacer una lista. Una lista seria de imprescindibles para nuestra vida.
Ahora, años después, te duele la relación porque te enfrentas a detalles que antes pasaste por alto. Esos detalles que, como el espejo que nos sigue, te muestran a diario una realidad que no elegiste.
Haz la prueba. ¿Te suenan estos dolores cotidianos?
- ¿Te contesta con monosílabos? (Y no es que sea un hombre de pocas palabras, es que realmente no está escuchando. Te hace sentir como si estuvieras loca, como si tuvieras que explicarle lo obvio y, al final, lo que espera es que le des la razón a él para que todo se calme).
- ¿No se acuerda de tu cumpleaños o de fechas importantes? (Y no es por el regalo, es por la señal de que «no existes» en su mapa mental).
- ¿Te corrige delante de los demás? (Convirtiendo tu seguridad en un chiste).
- ¿Desaparece en los momentos difíciles? (Cuando estás enfermo, preocupado o necesitas un abrazo en lugar de una solución).
- ¿Minimiza tus logros? (Como si tu éxito fuera una amenaza para su ego).
Son detalles que no miraste cuando te enamoraste. Y no es cuestión de culpabilidad, sino de responsabilidad afectiva.
Si pudiéramos volver atrás, nos haría falta un ejercicio sencillo pero revolucionario: separar en columnas.
- Imprescindibles: Cosas que sin ellas, no puedo vivir. (Ej: respeto, comunicación honesta, que me pregunte cómo estoy).
- Me gusta, pero puedo pasar: (Ej: que le guste el mismo cine, que sea muy detallista con los regalos).
- Lo hago por compartir, pero no me importa: (Ej: ver su serie aunque no me encante, acompañarle a sitios).
- Nunca haría: (Ej: faltarme al respeto, humillarme, la deshonestidad).
Hoy nos encontramos con un dolor que no sabemos resolver porque intentamos arreglar con amor lo que en realidad es una falta de coincidencia en los imprescindibles.
La próxima vez que te duela la relación, revisa tu lista. A lo mejor no es que el amor se haya acabado, es que llevas tiempo ignorando que ese espejo te está devolviendo la imagen de unos límites que cruzaste sin permiso.
¿Te animas a hacer tu propia lista?



