Sanar heridas emocionales no consiste en juzgar lo que falta, sino en reconocer todo lo que ya has atravesado. Cerrar un año de forma consciente te permite mirar tus bloqueos emocionales, integrar lo aprendido y comenzar un nuevo ciclo desde un lugar de mayor poder personal.
Este diciembre, en lugar de lanzarte hacia una lista de deseos que juzga lo que te falta, te propongo un acto de amor propio más profundo: cerrar el 2025 con un repaso consciente de todo lo que has avanzado. No es un balance de cuentas, sino un reconocimiento de la fortaleza que ya posees. Escribirlo te hará conectar con un orgullo, un amor y un respeto por ti misma que es la base de todo crecimiento real.
Cómo llenar tu libreta para sanar heridas emocionales
Comprométete a no escribir “solo cuatro frases”. 365 días dan para mucho más. Desglosa tu mirada:
1. Lo emocional y mental:
¿Qué heridas has mirado de frente sin sentir que te destruían?
¿En qué momento dejaste de culpar al otro y reconociste tu propia herida? (No importa cuánto tardaste, lo importante es que lo viste).
¿Qué creencias limitantes has identificado y empezado a dejar atrás?
¿Qué aprendizajes te dejaron las despedidas, las decepciones o los proyectos que no salieron?
Si este periodo conecta contigo, quizá también te resuene este enfoque sobre heridas emocionales en Navidad.
2. Lo corporal y del cuidado:
¿Esos paseos o ese ejercicio que lograste hacer con más constancia?
¿Ese momento diario de cuidado con una crema, dedicándote un tiempo que antes no te regalabas?
¿Esas meditaciones en las que conseguiste habitar tu cuerpo, reconocer un bloqueo emocional y respirar para aliviarlo? En este proceso, también puede ayudarte a comprender mejor tus bloqueos emocionales.
3. Lo práctico y cotidiano:
¿Cómo ordenaste tu casa, tu alimentación o tus horarios de sueño para honrar tu bienestar?
¿Qué pequeño hábito implementaste con amor?
Sanar heridas emocionales a través del cierre consciente del año
Ahora, practica la alquimia. Crea una lista titulada “Lo que en 2025 llamaba dolor, ahora lo llamo…”.
Donde veías “fracaso”, ahora puedes escribir “fortaleza”.
Donde había “decepción”, ahora reconoce “límite sano”.
Donde sentías “pérdida”, celebra el “espacio para lo nuevo”.
Felicítate por todo lo que se quedó atrás en 2025. Su partida es la prueba de que ya no vibras en esa frecuencia.
Tu mapa para 2026: sé explícita, concreta y compasiva
Con tu libreta llena de evidencia, ahora sí, diseña tu 2026 desde un lugar de poder real. Esta cuarta lista es la más importante: “Hasta dónde quiero llegar y, sobre todo, CÓMO, en 2026”.
Sé explícita con TODO lo que quieres. No dejes nada en el aire:
“Quiero sentirme tranquila al terminar mi jornada”,
“Quiero soltar la necesidad de control en mis relaciones”,
“Quiero lanzar mi proyecto personal”.
Desglosa en pormenores y pequeños pasos. Este es el antídoto contra la frustración. Para “sentirme tranquila”, un paso puede ser: “Dedicar 10 minutos cada noche a escribir sin juicio lo que pasó en el día”. Para “lanzar mi proyecto”: “Investigarlo 1 hora los martes y jueves”.
Prioriza lo que es mejor para TI. Tus listas son tuyas. Este mapa es un pacto contigo misma.
Incluye los “cómo” del cuidado. Junto a cada meta, anota:
“¿Cómo me voy a apoyar si tropiezo?”
“¿Cómo voy a celebrar los pequeños logros?”
Sanar heridas emocionales es un proceso que no ocurre de golpe, sino a través de pequeños actos de presencia, honestidad y cuidado. Cada cierre consciente, cada palabra escrita y cada límite respetado se convierten en pasos reales hacia una mayor libertad emocional.
Tu fortaleza ya está escrita. Ahora, elige cómo habitarla
Este repaso no es el final, sino el cimiento más sólido para empezar 2026. Te muestra que no necesitas convertirte en alguien diferente, sino reconocer y habitar a la persona fuerte que ya eres.
Si este ejercicio te ha hecho sentir el deseo de profundizar, de aprender a habitar con plenitud y consciencia esta nueva versión de ti que está emergiendo, ese es el camino. En mis talleres y relatos terapéuticos acompaño ese viaje: el de integrar lo aprendido y construir, desde el autorrespeto, la vida que deseas. Tal vez también conectes con esta reflexión sobre sanar el lado femenino herido.
Porque el mejor propósito para 2026 no es cambiar quién eres, sino honrar la fuerza que descubriste que tenías en 2025.
Si sientes que este cierre de año conecta con patrones más profundos, puede interesarte este texto sobre bloqueos emocionales.


